¡Si, es posible!
Mira cómo
A través de muestras Mascotas Afectivas, y el programa AFECTUOSAMENTE, intentaremos propiciar el encuentro -y el contacto si se desease- entre persona y mascota, tanto en espacios interiores, cerrados, como al aire libre, en el jardín…
Inicialmente proponemos el desarrollo del programa AFECTUOSAMENTE empleando PERROS DE RAZAS DE PEQUEÑO TAMAÑO, PREVIAMENTE ENTRENADOS PARA EL OCIO CON PERSONAS.
Diez. Veinte, Treinta. O más Mascotas Afectivas. Podríamos disponer de ejemplares de diferentes razas.. Todas nuestras mascotas estarían debidamente identificadas y vacunadas y reunirían todas las garantías y cumplirían con todos los requerimientos necesarios para contar con la conformidad de todos los criterios médicos y veterinarios correspondientes, además de gozar de las máximas garantías de higiene y cuidados asistenciales en sus centros de residencia y durante el transporte y traslado a los centros. De manera cómoda. De forma segura.
¡No a los imposibles!
El mejor amigo del hombre
El mejor amigo del hombre… el animal por excelencia que ha acompañado al ser humano desde siempre es el perro. Compañía y protección. Lealtad y afecto sin límite. ¿Hacen falta más cualidades? Son capaces de reconocer cuando se les llama a quien lo hace. Aceptan que se les dé de comer con la mano. Les encantan las barritas de pienso. Hay unas golosinas saludables preparadas al efecto que también les encanta degustar.
¡Con todo afecto!
A los pequeños perritos les gusta sentirse acurrucados. Acariciados. Apreciados y recibiendo muestras de afecto de las personas con las que interactúan. Podemos asegurar que los perritos participantes en las sesiones de ocio están acostumbrados a ser acariciados y no evitan el contacto con las personas, aunque cada mascota sea diferente y tenga su propia personalidad.
¡Con -casi- todo pensado!
Debidamente adiestrados y preparados para mantenerse en contacto con las personas, raramente podrían expulsar excrementos u orina durante las sesiones de contacto, pero seria una circunstancia que debemos entender como posible, y, ante la que procuramos actuar mediante el empleo de unas cestitas de dimensiones reducidas susceptibles de ser sostenidas en su regazo por las personas participantes en la actividad, de manera que la mascota no esté en contacto directo con las prendas de la persona que interactúa con ellas.
¡Tenemos que intentarlo todo!
¡No al decaimiento! ¡No al tedio! ¡No a las rutinas! ¡No al día a día sin la posibilidad de tener el calor de un cuerpecillo que se meza entre las manos! ¡No a renunciar al afecto de una mascota! .